Westerplatte: la primera batalla de la II Guerra Mundial

Cabecera Westerplatte

Tras la farsa del incidente de Gleiwitz, las tropas alemanas se dispusieron para la invasión de Polonia, cuyo comienzo estaba planeado para la madrugada del 1 de septiembre. El primer objetivo de los alemanes fue la península de Westerplatte, donde una guarnición del ejército polaco estaba estacionado en la desembocadura del Vístula Muerto, en la Ciudad Libre de Danzig (Hoy Gdańsk). La heroica defensa de los apenas 210 soldados polacos que defendieron la península durante una semana frente a un ejército alemán muy superior en número (unos 3000 soldados) es, quizá, una de las grandes epopeyas de la II Guerra Mundial.

La guarnición polaca de Westerplatte

La península de Westerplatte se ubica en la desembocadura del Vístula Muerto (Martwa Wisła, en polaco), uno de los brazos del delta del Vístula, controlando el acceso al puerto fluvial de Danzig. Dicha ciudad, históricamente vinculada al reino de Polonia, a comienzos del siglo XX estaba habitada mayoritariamente por alemanes. Tras la independencia polaca de 1918, la Sociedad de Naciones abogó porque la urbe no se incorporase a la República de Weimar, que la reclamaba como territorio alemán, ni a la  II República Polaca, sino que se constituyese en ciudad independiente, naciendo así la Ciudad Libre de Danzig.

Mapa ciudad Libre de Danzig

Mapa de la ciudad libre de Danzig y del corredor polaco. Fuente: Wikimedia.

Dicha solución no contentó a nadie: los polacos protestaron porque les privaba del control del principal puerto del Mar Báltico al que podían acceder, y los alemanes porque consideraban que la ciudad era legítimamente suya. Además, se creó el corredor polaco, una estrecha franja de tierra que, a fin de conceder a Polonia un acceso al Báltico, partía en dos el territorio alemán, lo que desgajaba Prusia Oriental del resto. Esto causó el repudio del nacionalismo alemán, que consideraba a Danzig como territorio irredento.

En 1925, la Sociedad de Naciones autorizó al gobierno polaco a construir un depósito de armas en el puerto de la ciudad, en una península al otro lado del Vístula Muerto. El gobierno de la Ciudad Libre, intentando minimizar la presencia militar polaca en ella, solamente autorizó que el recinto contase con un muro como defensa, y que no pudiese haber más de 88 soldados polacos acantonados en su interior. El recinto estaba conectado a la red ferroviaria por una playa de vías y contaba con su propia estación de tren.

Sabiendo las simpatías filogermanas de la Ciudad Libre, el gobierno polaco construyó de manera clandestina fortificaciones en Westerplatte (garitas, trincheras y barricadas de cemento reforzado). Dichos trabajos pudieron hacerse discretamente gracias al denso bosque que aún hoy cubre la península. Las suspicacias polacas se acrecentaron con el ascenso de los nazis al poder en Alemania en 1933, quienes no ocultaban sus pretensiones anexionistas sobre Danzig y el corredor polaco. 

El riesgo de un golpe de estado nazi en Danzig era una posibilidad más que real, lo que hizo que en 1939 el ejército polaco aumentase discretamente la guarnición de los 88 soldados permitidos a los 210 que estaban presentes en el lugar el 1 de septiembre. Las tropas estaban dirigidas por el comandante Sucharski y el capitán Dąbrowski.

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Imagen del Schleswig-Holstein bombardeando Westerplatte. Fuente: Wikimedia.

La batalla de Westerplatte

Los combates empezaron en la madrugada del 1 de septiembre de 1939. El dudoso honor de ser el responsable de disparar por primera vez contra posiciones polacas recayó en el acorazado alemán Schleswig-Holstein, el cual había llegado al puerto de Danzig unos días antes para una supuesta visita de cortesía. De acuerdo al plan, comenzó a bombardear las posiciones polacas a las 4:45 de la madrugada. Casi a la misma hora, la Luftwaffe bombardeaba el pueblo de Wieluń, conocido como la Guernica polaca, provocando la primera matanza masiva de civiles de la II Guerra Mundial.

Los alemanes esperaban que el bombardeo debilitara las fortificaciones polacas, permitiendo un asalto fácil y rápido de los marines del Schleswig-Holstein. En su soberbia, creían que Westerplatte se rendiría en 10 minutos, pero las fortificaciones y refuerzos preparados en secreto por los polacos pronto les mostrarían su error: los alemanes fueron repelidos fácilmente.

Plano de Westerplatte

Plano de la defensa de Westerplatte (en inglés). Fuente: Wikimedia.

A las 6:22, se ordena la primera retirada alemana. Tras un segundo bombardeo desde el acorazado, empezó el segundo asalto a las 8:30, que terminó del mismo modo: el poderoso ejército nazi había sido detenido entre las concertinas y las minas polacas. Al finalizar el día, el saldo de los combates fue de 4 polacos y 16 alemanes muertos, e incluso el propio teniente de los marines, Henningsen, estaba gravemente herido.

Al día siguiente, los alemanes analizaron la situación, en este caso sobreestimando las defensas polacas al suponer la existencia de una intricada red de túneles y búnkeres defensivos. Así, la Luftwaffe arrasó la península con un pavoroso bombardeo que dejó más de 26 toneladas de bombas. Sin embargo, la guarnición polaca, de la que se esperaba que resistiera doce horas, no se rindió.

El 4 de septiembre, dos nuevos barcos alemanes atacaron la península, lo que motivó que los polacos se retirasen de la posición costera Wał, quedando solo la Fort para prevenir ataques desde el norte de la península.

Los alemanes siguieron con ataques tentativos a los que se habían unido miembros de las SS locales, la policía de Danzig y soldados de la Wehrmacht, los cuales no pudieron romper las defensas polacas. En la madrugada del 6 de septiembre, los nazis enviaron un tren en llamas para que chocase con el depósito de combustible, pero descarriló provocando un incendio que, irónicamente, ayudó a prevenir cualquier ataque alemán. Un segundo tren en llamas tampoco logró su objetivo.

En cualquier caso, la guarnición polaca no podía sostener un asedio largo. Con escasas provisiones de comida y varios heridos experimentando gangrena, la situación se volvió insostenible. En la madrugada del 7 de septiembre, los alemanes sometieron a la península a un nuevo bombardeo masivo. Finalmente, a las 9:45 los defensores izaron la bandera blanca de la rendición.

Westerplatte - Rendición

A la izquierda: la guarnición polaca capturada tras la rendición. A la derecha: izado de la bandera nazi el 8 de septiembre en la península. Ambas imágenes son de dominio público.

El comandante Sucharski fue el encargado de rendir la posición polaca frente al capitán Kleikamp. El general alemán que comandó la toma de la península, Eberhardt, impresionado por la defensa, permitió a Sucharski el honor de conservar su sable, si bien fue requisado durante su posterior encarcelamiento.

En total, más de 3000 soldados alemanes participaron en la batalla. El saldo total de bajas fue de 50 muertos y 150 heridos del lado alemán, mientras que los polacos solo habían perdido a 15 hombres y tenían 40 heridos.

La heroica defensa de Westerplatte es considerada hoy por los polacos como uno de los mejores ejemplos de la bravura de su ejército durante la guerra, sobre todo si tenemos en cuenta que la reducida guarnición, que carecía de armamento pesado, resistió en una clara situación de desventaja los 13 asaltos nazis durante siete días de bombardeos aéreos y navales.

Monumento de Westerplatte

Monumento a los combatientes. Foto: Ewa Skurczyńska (2017).

Westerplatte hoy

El recinto de la península forma parte hoy del Museo de la II Guerra Mundial de Gdansk, si bien se ha concebido como un museo al aire libre donde el visitante puede conocer las estructuras defensivas polacas, la mayoría de ellas en ruinas. En 1966, el gobierno polaco inauguró un gran monumento dedicado a los héroes de Westerplatte (Pomnik Obrońców Wybrzeża).

En el lugar también se puede visitar el pequeño cementerio militar donde descansan los restos de los defensores de la península.

Si deseas citar este artículo, puedes utilizar esta fórmula:

LOZANO ALONSO, Mario. “Westerplatte: la primera batalla de la II Guerra Mundial”, en Cultura Polaca en Español (blog). Publicación: 01/09/2019. Consultado el [añadir fecha]

Yo en LalibelaSobre el autor: Mario Lozano Alonso es un historiador leonés al que le apasiona la cultura polaca, especialmente su rica historia y sus tradiciones artísticas. También puedes seguir sus investigaciones sobre Etiopía en su web reinodeaksum.com.

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