La Constitución del 3 de mayo de 1791

Cabecera 3 de mayo

La aprobación por parte del Sejm de la Constitución del 3 de mayo de 1791 fue un hecho histórico: no solo el rey respaldaba su puesta en vigor, sino que además Polonia se convertía, tras los Estados Unidos, en el segundo país del mundo en tener una Constitución. 

La Mancomunidad Polaco-Lituana de finales del siglo XVIII era un estado en decadencia. El liberum veto, un mecanismo que permitía a cualquier miembro del Sejm (parlamento) rechazar las mociones en lugar de someterlas a un sistema de aprobación por mayoría, impedía que se tomasen decisiones importantes para el futuro del país. Así, el interesante experimento de la Rzeczpospolita (nombre en polaco de la Mancomunidad, procedente del latín Res publica) que había logrado importantes avances a finales del siglo XVI, empezaba a naufragar debido a los intereses de la nobleza.

Como consecuencia de un sistema político con graves errores de fondo, el poder del rey estaba muy limitado. El cargo era, además, electivo: cada vez que fallecía un monarca, se organizaba una gran votación en la que todos los miembros de la szlachta (la nobleza polaca) podían participar, si bien los sobornos y compras de votos eran lo común. Los grandes nobles terratenientes dominaban la política nacional, manejándola en función de sus intereses, lo que en ocasiones implicaba paralizar cualquier decisión del Sejm con el uso del liberum veto. Dentro de la nobleza, existía un grupo denominado la Familia que, compuesto por los Czartoriski y otras familias menores, como los Poniatowski, pretendían algunas tenues reformas.

Estanislao II

Retrato del rey Estanislao II. Fuente: Wikimedia.

La debilidad polaca no pasó desapercibida entre sus poderosos vecinos. Mientras el antaño fuerte Imperio Otomano empezaba su larga decadencia, el imperio ruso de Catalina la Grande, la Austria de María Teresa y la Prusia de Federico II ambicionaban amplias parcelas del territorio polaco, al que creían sumido en la anarquía al no estar regido por un monarca absoluto. A la muerte de Augusto III (1763), rey de Polonia-Lituania y de Sajonia, la emperatriz rusa impuso la elección de Estanislao II Poniatowski como monarca al año siguiente. La zarina promovía de esta manera a su ex-amante, hombre ilustrado pero ingenuo, a fin de tener a un hombre obediente al mando del país. El ascenso del rey y su historia de amor con Catalina han sido hermosamente representados en el último libro de Elena Poniatowska El amante polaco (Seix Barral, 2019).

La elección del nuevo rey irritó a los Czartoryski, si bien la entrada en el país del ejército ruso evitó cualquier protesta. Estanislao II tenía ambiciosas ideas para Polonia-Lituania, tomadas de su contacto con el embajador inglés Charles Hanbury William, de quien fue secretario y discípulo, y de sus largas estancias de juventud en los círculos ilustrados de Francia y en Inglaterra, a la que Poniatowski envidiaba como modelo para la República de las Dos Naciones.

Si bien las reformas de este monarca, muy limitadas dado su escaso poder, merecerían un artículo aparte, nos centraremos en los hechos clave para entender por qué en Polonia-Lituania se creó una constitución. Uno de ellos fue la Confederación de Bar, una rebelión de magnates surgida en 1768 que, bajo una ambigua declaración patriótica, tenían en común su hostilidad al rey. A pesar de contar con apoyo económico francés, la rebelión no logró, sin embargo, alcanzar sus objetivos. Si bien el 3 de noviembre de 1771 lograron secuestrar al rey, la indecisión de los secuestradores sobre qué hacer llevó a uno de ellos a dejar escapar al monarca. A pesar de volver a ser libre, su autoridad había recibido un golpe mortal del que solo le rescató la intervención militar rusa que acabó con los confederados en 1772.

Primer reparto de Polonia

Pérdidas territoriales de Polonia-Lituania en el Primer Reparto. Fuente: Wikimedia.

Como una alcachofa, hoja por hoja

Para entonces, el destino de la República de las Dos Naciones estaba sellado: el ambicioso rey prusiano Federico II estaba motivado a arrebatar a los polacos provincias como quien comía “una alcachofa, hoja por hoja”. Ambicionaba especialmente el corredor polaco que interrumpía sus territorios. Su plan, sin embargo, necesitaba apoyo internacional para poderse llevar a cabo: tras convencer a la reacia emperatriz austriaca y a la entusiasta Catalina la Grande, el 5 de agosto de 1772 se acordaba el Primer Reparto de Polonia: Austria adquiría 83.000 kilómetros cuadrados con 2.650.000 habitantes; Rusia, 92.000 kilómetros cuadrados poblados por 1.300.000 habitantes; y Prusia, 36.000 kilómetros cuadrados con 580.000 habitantes. A pesar de ser la fracción más pequeña, los prusianos adquirían el territorio más rico y, también, les permitía unificar las dos partes de su reino.

El rey Estanislao II protestó contra el reparto, pero sin esperanzas de que pudiese revertirse. Para colmo, los polacos tuvieron que refrendar en el Sejm de 1773-1775 el reparto para darle un barniz de legitimidad a lo que era un abuso manifiesto de las potencias absolutistas. La presencia de las tropas de las naciones ocupantes en Varsovia hizo que el Sejm votase a favor del reparto en una de las mayores farsas de la historia de Europa.

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Proclamación de la Constitución del 3 de Mayo, por Jan Matejko.

El Gran Sejm y la Constitución de 1791

La gran oportunidad de llevar a cabo las reformas que el país necesitaba llegó durante el Gran Sejm de 1788-1792, cuando el rey se alió con el denominado Partido Patriota, encabezado por Ignacy Potocki, Stanisław Małachowski, y Hugo Kołłątaj. Este último buscaba una revolución gentil que modernizase el estado. La situación no podía ser mejor en el contexto internacional, ya que Rusia estaba ocupada en una guerra contra Suecia y Austria combatía a los Otomanos.

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Manuscrito original de la Constitución del 3 de Mayo. Fuente: Wikimedia.

Entre las medidas revolucionarias que se tomaron en el Gran Sejm, destacó la aprobación de la constitución del 3 de mayo (Ustawa Rządowa), en cuya redacción colaboró el rey, quien deseaba aplicar los principios de la Ilustración, movimiento intelectual que admiraba. El principal objetivo del documento, el segundo del mundo en ser aprobado tras el de EEUU y unos meses más antiguo que la Constitución francesa de septiembre del mismo año, era convertir a la Mancomunidad Polaco-Lituana en una monarquía constitucional de corte inglés, con un gobierno central y un rey fuertes. A esto se oponía el Partido de los Hetmanes, conservador y partidario del viejo sistema del liberum veto.

La constitución reconocía al catolicismo como la religión dominante, pero permitía la libertad de culto. La nobleza veía reconocidos sus privilegios, excepto el liberum veto, aunque se abría la puerta a la participación de la burguesía en la maquinaria del estado. A pesar de que no se abolía la servidumbre, el campesinado pasó a estar protegido por las leyes nacionales y no por el arbitrio de los tribunales señoriales.

Se consagraba, también la división de los tres poderes, destacando la creación de un Sejm bicameral. El poder judicial sería independiente, mientras el ejecutivo estaba al mando de un gabinete de ministros (Guardián de la Ley, Straż Praw) presidido por el rey. Asimismo, el cargo de rey dejaba de ser electivo y pasaba a ser hereditario. Una cuestión importante fue la creación de un estado unitario, lo que se logró con algunas concesiones al Gran Ducado de Lituania, cuyos representantes firmaron la Constitución el 3 de mayo, ratificándola de nuevo dos días después.

A fin de defender el revolucionario documento, nació el Partido de amigos de la Constitución (Zgromadzenie Przyjaciół Konstytucji Rządowej), uno de los primeros con características de partido político moderno de Europa. Otras reformas propuestas fueron la creación de un código civil y penal, así como la mejora de las condiciones de vida de los judíos polacos, por entonces un grupo social muy vulnerable.

La nueva constitución y la nueva Polonia-Lituania tuvieron, sin embargo, una corta existencia. La nobleza conservadora creó la Confederación de Targowica, rebelándose abiertamente contra el rey y buscando el apoyo de Rusia. Esto provocó la Guerra de la Constitución o Guerra Ruso-Polaca de 1792, donde en tan solo dos meses la Rusia imperial derrotó a los polaco-lituanos. La victoria rusa implicó el final de la constitución y la reversión del viejo liberum veto, pero también la Segunda Partición de Polonia, que redujo aún más su territorio. El final del país como entidad independiente estaba cada día más cerca.

Si deseas citar este artículo, puedes utilizar esta fórmula:

LOZANO ALONSO, Mario. “La Constitución del 3 de mayo de 1791”, en Cultura Polaca en Español (blog). Publicación: 03/05/2029. Consultado el [añadir fecha]

Sobre el autor: Mario Lozano Alonso es un historiador leonés al que le apasiona la cultura polaca, especialmente su rica historia y sus tradiciones artísticas. También puedes seguir sus investigaciones sobre Etiopía en su web reinodeaksum.com.

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